sábado, 28 de febrero de 2015

[Sin título]

¡Vete!
No quiero más preguntas.
No quiero escuchar tu voz,
ronca, rota y oscura.
Ni tampoco quiero que me toquen
tus manos frías y ásperas
y no quiero que me llames por mi nombre.

¡Déjame!
Llévate contigo todos los recuerdos que
afloran en mi mente mientras me despido
porque ni los quiero a ellos
ni te quiero a ti.
No me des la espalda
hasta que yo te diga que lo hagas.

No desaparezcas
ni te enfades hasta que te lo indique.
Baja la cabeza, ríete entre dientes y
levanta los brazos con calma.
-Eh, tranquila.
Tómame por loca, que se te da bien.

No quiero decirte adiós por una parte.
Y por otra estoy harta de ser yo la que saluda.
De tomarme la molestia
de buscarte
para que luego te quejes de mi indiferencia
y resoples mirándome
de reojo.

No me entiendas.
No me hace falta.
Y no te vayas.
No quiero estar sola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario