miércoles, 23 de diciembre de 2015

Arrivals 23:47

Los aeropuertos son lugares de alegría y de tristeza a partes iguales. Una de cal y otra de arena. Yo sigo esperando, sentada en el suelo frente a la puerta de llegadas. El avión de Berlín tardará poco más de veinte minutos, según dicen. Hace frío y en Barajas hay como un ambiente festivo que no acabo de encajar. Todo el mundo con sus gorros de Papá Noel, esperando a aquellos que quieren, con sus mejores sonrisas de espíritu navideño que desparecerán en cuanto primavera funda el invierno.
Y yo aquí, quieta, silenciosa, con el espíritu navideño todavía amordazado y la cabeza embotada, esperando el ruido de esa marea de gente volviendo a sus casas.
Es entonces cuando aparece, y entonces la navidad tiene sentido y tengo una razón por lo menos para ser feliz, y mi corazón bota en el pecho al sentir un abrazo. El calor de los que te quieren. El olor a cariño. Los ojos brillantes de sonrisa. La vuelta a casa.
Feliz Navidad.

1 comentario:

  1. Todos los grandes espacios tienen esa sensación de intemperie que captura el ánimo. A mí me sucede con frecuencia en los centros comerciales, en las terminales o en los andenes ferroviarios... El mejor abrazo entonces es un buen libro, o el tacto cálido de los que nos esperan. Hermoso texto el tuyo. Un abrazo cordial y feliz navidad desde Rivas (Madrid)

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